El mundo estaba regido por una serie de normas que descartaban de cuajo la creatividad. Todo aquel que osase plasmar su impronta era brutalmente reprendido en el inmediato ataque de la instancia de poder aludida. La eficacia de la medida era tal que el sujeto quedaba herido de muerte y, por regla general, optaba por claudicar antes de lanzarse a una cruzada de incomprensión que dañara aun más su doliente autoestima.
Ir a clase sin haber hecho los deberes era algo tan incomprensible que no encontraba justificación en ninguna enfermedad ni tan siquiera, en algunos casos, en el fallecimiento de algún familiar. Lo mismo ocurría con las notas: llevar a casa un suspenso era el mayor disgusto que podíamos imaginar. ¡El mundo para los más torpes era un lugar terrible!
Sin embargo, en ese ambiente de uniforme represión surgían espontáneamente grupos de alumnas que se jactaban de ir a contracorriente, asumiendo cuanto suspenso descartáramos las otras tras noches de estudio y lanzándose a aventuras incontroladas de sádico disfrute.
El principal objetivo de sus andanzas eran los cerdos que las monjas guardaban en los establos al sur de los terrenos del colegio. Allí, con los babis a modo de capa, se dedicaban a torear a los animales en una fiesta de regocijo furtivo antes de ser descubiertas por la imponente autoridad. La campana del pasillo de clausura constituía otro objetivo de la rebeldía juvenil. Aquella cuerda silenciosa que colgaba desde el techo parecía estar allí para que pudiéramos tirar de ella e inundar el sagrado recinto con el tañido de la victoria, como el que sonó para nosotras por última vez cuando celebramos la despedida de nuestros años de colegio.
Las andanzas continuaban fuera del recinto escolar. Todas recordamos las excursiones que hicimos a Mariquita La Mora para admirar la ropa interior para gordas que mostraba su escaparate o las expediciones que organizaba una compañera de clase a su casa para contemplar a través de la persiana de madera del primer piso de su casa como le ponían a su abuelo la inyección diaria. El pobre hombre habrá muerto hace muchos años ignorante de que un nutrido grupo de histéricas adolescentes se precipitaba por la calle para llegar a tiempo de ver como el trasero era perforado por la aguja de una antigua jeringa de cristal.
Y es que en tiempos de represión cualquier cosa puede convertirse en un motivo para soñar que estamos por encima de las normas.
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Qué maravilla, Sinkuenta: os estoy viendo, toreando a los cerdos y viendo la banderilla del pobre señor. Menudas travesuras.Lo mejor de todo es que la sensación era la misma que pueden sentir los que rompen normas bien más graves…es la sensación de "ser capaz de". No importa la gravedad.Siempre encuentras las palabras justas para llevarme a mis propios recuerdos.
Gracias M Jesús por tu amable comentario. La verdad es que viniendo de tí lo aprecio doblemente. Te mando un abrazo fuerte y espero que esta primavera que ahora empieza haga brotar en tu tierra y en tu vida todo lo que has estado cultivando con tanto cariño y sacrificio.
Welcome back my friend!!!I, sooooo much wish I could read Spanish!!!Take care,Mirella
¡Hola Sinkuenta! vengo de tu visita en mi blog, montón de gracias.Parece que somos de épocas similares y además…vecinas del chicharro! Y aquí al lado también veo a Mª Jesús…en fin, que el mundo es un pañuelo.Un abrazo, sigo tus andanzas
¡Qué bien que has vueltoooooo!!! ¡Ja, ja, me ha encantado, es como si hubiese estado con vosotras agazapada tras esa puerta mientras agujereaban el trasero deese pobre hombre!Da que pensar esto de las normas… Cuando eres pequeño tienes la sensación de vivir preso en un mundo lleno de reglas que los mayores han creado, y cuando ya eres grande y, en teoría, mucho más libre para seguir tus propias normas, descubres que como llevas tanto tiempo andando bajo las normas de otros que llegas a olvidar que eres libre para trazar tu propio camino… ¡y no dejamos nunca de sentir esa misma emoción que sentíamos de chiquillos al hacer alguna trastada!Me ha encantado, como siempre, y me he alegrado un montón de encontrar este nuevo post ¡ya los echaba de menos!
¡Alegría de volverte a leer!Romper las normas supone nadar contracorriente y esto, amiga mía, se paga muy caro en la sociedad actual. Parece que es necesario vivir entre las normas sociales pero es que que si te dejas llevar por ellas te llegan a encorsetar de tal manera que no llegas al punto de ser tú misma o al menos de ser un porquito más feliz encauzándote según tus propios principios y tu propia personalidad. Que para nada deben ir en contra de una adecuada socialización. Por otro lado, y tú lo has dicho, una excesiva tendencia a seguir las normas nos hace esclavos de lo que los demás desean que seamos; o sea, nuestra creatividad desaparece en favor de una "normalización" normalizada.Y así empezamos desde la infancia a acatar las normas de los estamentos regularizados esperando que si acatamos las normas desde que nos son impuestas desde la infancia conseguiremos lo que se nos promete. Lo mejor es normalizar nuestras vidas con nuestras normas que nos lleven a entender y a racionalizar nuestras vidas.Alicia, es que me has hecho reflexionar un montón. Y como siempre me gusta pensar… Gracias por volver.Un abrazo normal.
Alicia, tocaya de nombre y edad, ha sido para mí un gusto enorme el haberte encontrado en la blogósfera (me encantó ese nombre, gracias por decírmelo). A pesar de la gran distancia física que nos separa (todo un mar de por medio),me siento tan cerca… Tal vez tus juegos, tus costumbres, tus "menudas travesuras" (como dice esa maravillosa mujer, Mariajesús) no fueron iguales a los míos, pero creo firmemente que, en cualquier parte del mundo, un niño es un niño. Y es por eso que nos encontramos, y es por eso que estas Alicias niñas se identifican ahora en tus hermosos recuerdos. Un beso. Ah, mil gracias por "atravesar mi esepejo" y tu hermoso comentario. Alicia (Alenka)
Qué recuerdos aquellos, cuánta represión ! Me encantaban las gamberradas que hacíamos que vistas desde ahora parecen inocentes bromas, en cambio en aquel tiempo si te pescaban era como si hubieras cometido un pecado mortal, cuanto llegué a odiar a las monjas mi niña, todavía hoy no las trago, como que era traviesa y muy movida todas iban a por mí, nos teníamos un amor mutuo enorme.Petonets guapa.
Qué razón tienes y lo que me he reído con la lidia del cerdo, jajaja. De todas formas, sinkuenta, yo creo que ahora hay más normas. Ahí hablas de un colegio de monjas, pero ahora esas normas están en cualquier comunidad de vecinos o pueblo pequeño. Qué ganas vienen de transgredir tanta tontería. Un beso.
Thanks Mirella for your kind words… I would also like to speak Arabic, which is much more difficult than Spanish. So, maybe now that you have spare time you can take up Spanish and give it a try. Love
VIRGIuna amiga común me puso en la pista de tu blog y me ha encantado visitarte. Las fotos son maravillosas y las reflexiones se quedan dando vueltas en la cabeza en un intento de resolver el puzzle. Me alegra saber que has estado por aqui y que puedas encontrar algo que te desencadene algún recuerdo, que creo que compartimos. Un abrazo
MONICA Y TANCILes contesto a las dos a la vez porque son mis fans número 1. Mis post sin sus comentarios: los de Tanci añadiendo detalles enterrados en la memoria para completar la narración y los de Mónica siempre tan constructivos y entusiastas que animan a seguir adelante. Me encanta que nos encontremos entre las palabras derramadas en los blogs y ante algún café de cuando en cuando. Un abrazo muy fuerte
ALENKAPues sí, ya veo que somos tocayas y compartimos ese nombre de cuento enrevesado… cansada de oir lo del país de las maravillas cada vez que pronuncio mi nombre, tengo que admitir, sin embargo, que no me gusta el cuento y que por más que intento adentrarme en su simbología no consigo introducirme en ese mundo surrealista… pero me alegro mucho de encontrarme con tocayas que me hablan desde el otro lado del espejo. Te mando un abrazo muy fuerte desde el otro lado del mar. (¿dónde vives? ¿es argentina, uruguay…?)
CANDELATienes razón, en la infancia las normas eran imposiciones personales para que nadie se atreviese a rechistar y fuéramos todos iguales y más manejables… Lo de hoy es una pasada… vas a las playas y ya han regulado donde tienes que posar el trasero y qué tipo de traje de baño tienes que llevar. Te impiden llevar la paella si te da la gana y para acampar tienes que pagar por una licencia… ¡qué maravillosa imprevisión se vivía entonces! Un abrazo
Por fin has vuelto, Alicia. Como no puedo suscribir tu blog como fuente para saber si se actualiza o no, he entrado muchas veces en él, pero ya veo que llego tarde. Las normas era algo que teníamos asumido cuando éramos niños. Desde luego a mí no se me ocurría contestarle a un profesor y a mi padre menos. Teníamos unas obligaciones que cumplir y ni pasaba por mi mente transgredirlas. Ahora ha cambiado mucho ese aspecto de la sociedad. Abrazos
Las gamberradas eran tremendas en aquella época porque había que tener mucha sangre fría para llevarlas a cabo ante el amenazante castigo que podía caer. Tu amor por las monjas habrá hecho al menos que tus hijos no hayan estudiado en colegios religiosos, no?… A mí, en realidad, algunas me cayeron bien y otras me cayeron fatal… pero no guardo un recuerdo horrible. ¿Has visto la que está cayendo en Alemania a todos esos curas pederastas? ¡Tremendo!! Petonets para tí también…
Ligia, yo como tú era más buena que el pan (al menos en el colegio, porque en casa era 'pegona')… nunca me hubiera atrevido a desobedecer las normas y poner en juego mi 'honorabilidad', jaja. Un beso
Hola, Tocayita!!!Otra vez estoy por aquí… Es cierto, cada vez que decimos nuestro nombre, casi tooooda la gente nos da el "apellido" "De las Maravillas". A mí no me disgusta en absoluto. Desde muy pequeña, me emocionaba muchísimo jugar a “atravesar el espejo” y fantasear a mis anchas en ese mundo surrealista… Y bueno, de alguna manera lo sigo haciendo, jeje… Un abrazo fuerte, fuerte, acompañado con un son de MARIACHIS… Alicia (Alenka)
ALENKA¡Me ha encantado la música de los mariachis! Me ha transportado a los tiempos en los que no teníamos i-pod, jaja… Ese lunar del cielito lindo y Guadalajara en un llano me han reconfortado el alma. Te mando un abrazo de tocaya
Ay, que tiempos aquellos… Aquellos tiempos en que todo era "en blanco y negro", salvo para los niños, claro, para los que siempre existieron los colores, incluso en aquellos tiempos.Un abrazo, amiga
Hola Sinkuenta. Siempre que te leo me lleno de recuerdos de los tiempos mozos.Gracias comadre por tu visita.Un abrazo!!!
ANTIQVAEs verdad que aunque los tiempos fueran en blanco y negro los niños jugábamos con los colores del arco iris. Te mando un abrazo
GLORIAMuchas gracias por venir a verme Gloria… me encanta hacerte viajar al pasado. Un abrazo fuerte, comadre
¡Qué historias! Así eran realmente aquellos tiempos. Aunque en distintas circunstancias, me has hecho recordar situaciones parecidas vividas en el colegio de curas de mi niñez. Saludos.
Querida Alicia, yo siempre tuve miedo de romper las normas, posiblemente temía demasiado a las replesalias… a lo mejor ahora tendría que lanzarme a ser más rebelde, como tú dices.Ando dando un paseíto y visitando a mis amigas… poco a poco…Te mando un fuerte abrazoConchi
Estimada Sinkuenta:En esta semana donde se acunan tantos sentires, deseo la disfrutes de acuerdo a tus intimas creencias.Nos veremos el domingo de Pascuas!!!Cariños
Hola amiga, hoy me topé contigo por casualidad, curioseando en el mundillo de Miguel.Me alegro.Veo que tus recuerdos siguen muy unidos a los míos. Nosotras nos escapábamos para asustar a los patos que tenían las monjas en una alberca en la huerta.jajaEra muy divertido.Besos
Todavía me acuerdo cómo me reñían por usar el espacio, tras aquella línea roja de los cuadernos, para dibujar…Pero si no servía para nada¡¡¡Pues eso… para dibujar tanpoco.Hay cosas que aún con los años no se pueden entender.Besotes.
Just stopping by to say hello Alicia and to update you on the Spanish translation. We are publishing in English first but I will keep you posted. I also wanted to wish you a Happy Easter! I would love to know more about you too – I can't read your blog sadly until I learn some Spanish!
Hola! Jefhcardoso me llaman, yo soy un hombre común al que le gusta escribir. Yo escribo cuentos, poemas e hizo un pequeño homenaje (El Caballero de la Triste Figura) a todos mis amigos que hablan español. Si me ves voy a estar muy agradecido. http://jefhcardoso.blogspot.com Hug: Jefhcardoso/Brasil
Nosotras nos fugábamos algunas tardes del Instituto, alquilábamos unas bicis y nos íbamos a recorrer los caminos de La Laguna…¡qué gozada!
Besitos.
Muchos.