El contenido de las neveras había sido siempre bastante deslucido: un cazo con la leche; una bandeja de loza con los bistecs preparados para el almuerzo; unos vasos con natillas de color amarillo y un bol con papas cortadas y sumergidas en agua, hasta que se produjo una especie de Plan Marshall que llenó nuestras cocinas de colores: el fenómeno Tupperware, léase ‘tapergüel’. Aquella invasión hubiera pasado rozándonos sin apenas tocarnos si Mari Tere no se hubiera convertido de la noche a la mañana en agente de la firma y portadora de una modernidad que se instaló, herméticamente sellada, en las neveras del barrio en forma de recipientes de colores y tamaños diversos .
La política de la empresa norteamericana se basaba en el establecimiento de redes sociales a través de sus representantes que tenían que organizar reuniones en casa de alguna clienta interesada en admirar los envases y conocer sus usos. Esta clienta se encargaba, a su vez, de invitar a las amigas a las que ofrecía una merienda y la representante, con las muestras y un flejo de formularios para anotar los encargos de las invitadas, explicaba las particularidades de los distintos productos, recetas, y comunicaba las ofertas especiales. Era un sistema inteligente por el que la organizadora de la reunión recibía regalos y descuentos especiales y la representante conseguía ascensos e incentivos económicos por las ventas obtenidas.
El negocio funcionaba, los productos, aunque un poco caros, eran de buena calidad, y todas las amigas de mi madre se hicieron con mantequeras, jarras para el agua y la leche, e incluso moldes para polos y cajas para poner los cosméticos o los utensilios de costura. Tan bien iba todo que Mari Tere fue ascendiendo en el escalafón y hasta un coche le llegaro a poner a su disposición para sus visitas. ¡Todo fantástico! aunque yo, en plena edad del pavo, recuerdo espantada el horrible color azul chillón del vehículo y la vergüenza que sentía de que me vieran dentro de él.

Hola me has hecho recordar …en mi casa tambien se hicieron estas reuniones creo que la jarra del agua la tuvo toda España jeje
uN saludo
Gracias Azul por tu visita… me alegra haberte hecho recordar. Un abrazo
Alicia, yo todavía recuerdo ir a alguna reunión con mi madre. De hecho, me suena que alguna hubo en mi casa también. Aquí yo voy a algo parecido pero de cosas de manualidades. Hay una demonstración, compras productos a través de un catálogo y la "hostess" (así se llama) tiene descuentos y productos también. Y con Avon es lo mismo, supongo que para estos americanos, si la cosa funciona, por qué cambiar…
Nos traes siempre a la memoria un pasado que parece remoto y está ahí al lado: aún tengo un recipiente para la leche (mas moderno que la jarra en la que se metía la bolsa de plástico, con la medida exacta del lugar de la nevera. El brik acabó con el invento…
Tupperware, mi tia los usaba y los vendía, aún lo recuerdo, y creo que todavía tenemos de esos "bouls"
saludos.
Maria Jesús, siempre puntual a cada nuevo post… te agradezco mucho tus visitas y tus amables comentarios. Todavía en casa de mi madre quedan algunas piezas sueltas de toda aquella bateria de novedades que llenaron la nevera de color. Un abrazo
Yo creo, Maite, que los Americanos son fantásticos en eso de organizar ventas, pues lo hacen de una manera muy atractiva y el comprador se siente muy inteligente al recibir regalos y descuentos por su compra… tienes razón, si funciona la cosa por qué cambiarla… y ¡de verdad que funciona!! un beso
Juan Lobo, gracias por tu visita y por dejar tu comentario…yo creo que todos tenemos alguna conocida que vendía los maravillosos tupperware que vinieron a revolucionar la conservación de nuestros alimentos. Un saludo
¡Hola! Yo la verdad es que no recuerdo el momento preciso en que lo smodernos tapergüels invadieron nuestras neveras, ni nunca hubo en casa una de esas reuniones en las que los vendían… Pero sí, no cabe duda de que debía ser una buena técnica de venta. Debía ser muy difícil resistirse a asistir a una de esas reuniones de vecinas donde una se enteraba de todos los chismes del barrio, y ya, una vez allí, ¿quién no acababa llevándose a casa unos cuantos tupper, que siempre venían bien? Un abrazo muy fuerte.
Reuniones de "Taper"… Fui a unas cuantas también y recuerdo los jueguitos que se hacían al final y te regalaban algún utensilio interesante como el "pincho para los bizcochones", ja, ja. La verdad es que son eternos. Besos
mónica, era un sistema muy efectivo de ventas que todavía se utiliza para otros productos como la thermomix o la vaporetta… los americanos son unos expertos a la hora de vender. te mando un abrazo fuerte
Es verdad Ligia, los productos tupperware son eternos y en todas las casas quedan vestigios de lo que constituyó una verdadera revolución en el tratamiento de los alimentos. Poco se pueden comparar a los recipientes que se venden hoy en día. Un abrazo
Perdoname,querida sinkuenta,llego tarde porque he tenido un fin de semana infernal…!
Besos…!
Je, Je. ¿Quién no tiene aunque sea un sólo Tupperware de aquellos años?. Todavía conservo en perfectas condiciones algunos de ellos en perfecto estado. Lo que prueba la calidad de ese producto. Nada que comparar con toda la variedad que se nos presenta hoy en día. Tal vez aproximaciones, pero no iguales (no he sido ni soy representante de los idem).Pues también yo adquiría algunos por esa época. En mi caso y siendo tan reivindicativa, nunca los llegué a pronunciar com "tapergüel" Todavía hoy sigo diciéndole tuppeerware. Era como si quisieran imponerme además del producto , que reconocía como bueno y caro; la forma o manera en que debía adaptarme para pronunciarlo… rebelde que es una.
Tengo una cajita de color azul con hilos de colores, sedalinas, corchetes, alfileres y demás utensilios para remendar cualquier descosido.
Gracias de nuevo por este post que reaviva mis recuerdos.
Un abrazo
Cornelivs, no te preocupes… no llegas tarde. Yo no me voy a ninguna parte y ya sabes que siempre me alegra verte aparecer. ¡es un honor!! Un abrazo
Tanci, en realidad yo procuraba no pronunciar el nombre de los recipientes porque lo de taperguel no me gustaba demasiado, lo de tuperwaar tampoco… creo que decía los tuper. Y, como dices, eran irrompibles y eternos. Por casa también circula una cajita con los hilos y las cosas de costura. Un beso y muchas gracias por tu comentario siempre tan enriquecedor
I had forgotten all about Tuperware until you wrote this. My mom used to sell it. Thanks for waking up my memory!
I don't remember the colorful dishes so much as the toys. We had some sort of colorful ball that we sorted shapes into. I can just barely remember another toy that we built into funny animals. It also seems like she had boxes and boxes of the stuff in the basement. Hmmm….I'll have to ask my mom about this.
Hola sinkuenta, buen texto tu post,
me quedo con la timidez que teniamos en aquellas fechas, ya lo dices tu misma, al sentir verguenza te vieran dentro del vehiculo color azul chillon.
un placer leerte
Feliz semana
un beso
RMC
Hi Susan, I see that the Tupperware Revolution took place all around the world at the same time. I don't remember the toys, probably I had overgrown them… but I do remember the modern-looking containers and the meetings. Thanks for coming and making the effort to understand
RMC, cuando vivimos en una ciudad pequeña en la que todo el mundo nos conoce… a esas edades todo nos da vergüenza y a mí me la daba, y mucho, que me vieran dentro de aquel 'afrentoso' coche. Un saludo
Holaaaa, ya estoy aquí despues de la especie de gripe rara que he tenido, como recuerdo a los famoso tuppers Alicia, mi madre tambien había hecho alguna reunión en casa aunque ella no los vendía, me encantaban por las meriendas y tambien me gustaban mucho los tuppers, desdeluego que la nevera parecía otra con todo bien guardado en vez de repartirlo en platos que ocupaban muchísimo espacio, como cambian las cosas, ahora uso unos tuppers de cristal que son franceses y me van estupendos, cojí un poco de manía a los plásticos, estos que te digo los conseguí en el super que los ofrecían más baratos con la tarjeta cliente y estoy encantada, se llaman Frigoverre. un beso enorme y contentísima de volver a estar en tu casa.
Que grato lo que has compartido!!!
Recuerdo el comienzo de esos bols.
A mis abuelas no les gustaban ja ja!! preferian la loza o vidrio.
Cariños
Gracias Abu por tu fiel visita… sabes que siempre me alegra verte aparecer. Un abrazo
Geni, ¡qué alegría tenerte de nuevo por aquí!!! Tengo que enterarme de cómo conseguir los Frigoverre para probarlos. La revolución Tupperware introdujo en nuesto país una nueva forma de vender, algo así como hacer que la gente compre contenta y se sienta importante por poder pertenecer al club de las elegidas. Las que vendían pedían a alguien que organizara una reunión y que invitara a sus amigas a cambio de algún regalito…. Bueno, pues ya estás vacunada para el invierno (¡igual era la gripe A!))… a mí todavía me queda la amenaza. Un beso
Jaja, Yo he ido ( que no organizado) a alguna reunión de esas y ME PARECEN DEMENCIALES.
Fui por compromiso y encima tenías que comprar para que a la organizodara le regalaran un utensilio .
Cosas de la vida…
jajajaja
Amiga mía, ¡menudo compromiso! No sólo tenías que asistir, sino también tenías que comprar… Bueno, por lo menos hiciste una buena acción y tu amiga recibió su utensilio…jaja Un abrazo
En mi casa también se hizo alguna reunión de ésas. Pero aquí no le daban autos a las promotoras.
Por suerte, las cocinas empezaron a ser divertidas. Un beso.
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